Últimas noticias

Una Aproximación al Efecto del COVID19 en la Dinámica Empresarial ∗

No comments

Germán Afanador Ceballos

La mitigación inapropiada de riesgos que han ido surgiendo en diferentes contextos a través del tiempo, ha hecho que sean muchas las crisis comerciales que las empresas han tenido que afrontar a lo largo de la historia. La angustia ha sido siempre diferente, pero gracias al emprendimiento de lideres, jefes y empleados se ha logrado que se mantengan, recuperen y continúen su progreso. No obstante, el impacto que atraviesa el mundo de los negocios en la actualidad, debido a la amenaza a la salud pública que presenta el COVID-19, es desalentador. Con países que representan más del 50% del PIB mundial en estado de fragilidad, el colapso que se vislumbra en los negocios es mucho mas severo al afrontado en recesiones anteriores. La solución a esta incertidumbre será precaria, con industrias buscando romper la inercia después de tanta inactividad, con clientes inseguros e incómodos y con la implementación de nuevos controles de seguridad sanitaria que tardarán en implementarse. A la larga, las empresas que sobrevivan tendrán que dominar un nuevo entorno en la medida en que la crisis y las respuestas a ella acelerarán tres tendencias: la adaptación casi inmediata a tecnologías innovadoras, una transformación inevitable en la forma de operar de las cadenas logísticas de suministro y un aumento preocupante de industrias dominadas por un reducido número de grandes vendedores (Oligopolios).

Situación Actual

Algunas empresas han decidido enfrentar la situación motivando la aceptación del cambio. Sus jefes están enviando mensajes entusiastas a sus juntas directivas y trabajadores. Gigantes corporativos están cambiando sus estrategias encaminándolas a ofertar servicios a las necesidades de salud pública. Verbigracia, Christian Dior esta destilando desinfectante de manos, la General Motors esta ensamblando ventiladores respiratorios, Crocs ha fortalecido su línea de zapatos para médicos y enfermeros, licoreras como Bacardí están produciendo alcohol industrial, la industria textil se está volcando

a suplir las necesidades de vestuario del personal de la salud, Amazon y ebay están distribuyendo máscaras faciales alredor del mundo y el sector defensa esta adaptando su industria militar a los requerimientos médicos de gobernantes nacionales y locales. De igual forma, empresas rivales en el comercio minorista están cooperando para asegurar que tiendas de alimentos y farmacias estén continuamente abastecidas. Como resultado de lo anterior, algunos analistas de Wall Street auguran tan sólo una ligera caída en las ganancias del 2020.

Sin embargo, “no todo lo que brilla es oro”. La mayoría de indicadores actuales no son tan prometedores. En la última recesión más de la mitad de las grandes industrias sufrieron fuertes caídas en sus ventas. Estudios serios indican que la demanda del petróleo se ha reducido una tercera parte y que sacar provecho de la situación serán los de agricultura, cuidados de la

los sectores más afectados apuntan a ser los de turismo, transporte marítimo y aéreo, automóviles, construcción, finca raíz, servicios financieros, educación, artesanías, comercio informal y el de la cultura. Mientras que los que podrán suministros y servicios médicos, procesamiento de alimentos y su venta minorista, comercio electrónico (e-commerce), tecnologías de información y comunicación (ICT) y seguridad. Así las cosas, muchas empresas tienen tan solo el efectivo e inventarios para sostenerse como máximo durante seis meses en el mejor de los casos. Como resultado, han empezado a despedir, dejar inactivos o anticipar las vacaciones de muchos de sus trabajadores, lo que esta generando que tanto dividendos como inversiones se estén recortando de manera dramática.

Mas aun, la incertidumbre seguirá acrecentándose a medida que, como una ráfaga, el incumplimiento de compromisos se continúe presentado a lo largo de las diferentes líneas de pago. Gran cantidad de cadenas de suministro que abastecen muchos países se están estancando debido al cierre de fábricas y el incremento de controles fronterizos. Por ejemplo, el cierre de Italia ha interrumpido desde la libre locomoción de personas hasta el comercio de quesos y repuestos de turbinas para aeronaves. Los proveedores de Apple no creen que los teléfonos con tecnología 5G puedan estar listos sino a finales de año y la industria de cruceros marítimos no concibe volver a la normalidad sino hasta mediados de 2021.

Durante las últimas recesiones, aproximadamente una décima parte de las empresas mundiales con buenas calificaciones crediticias incumplieron el pago de sus obligaciones. Por lo que se estima que las empresas que sobrevivan dependerán de su industria, capacidad de innovación, sus estados financieros y la facilidad con que puedan optar por prestamos, garantías y ayudas que brindan los gobiernos. Por su lado, los bancos se ven en medio de un fuego cruzado de reglas y disposiciones contradictorias, así como ante una cascada de solicitudes de préstamos y beneficios financieros difíciles de aprobar y tramitar con la prontitud que requiere el momento. Por lo que restablecer la normalidad a la que estamos acostumbrados puede tomar su debido tiempo.

Cuál es el reto?

No obstante, una vez se empiecen a ver soluciones a las medidas de confinamiento obligatorio y las pruebas médicas contra la pandemia logren ser debidamente implementadas, el reto no solamente será el de aplanar la curva de infectados, sino también la de la zozobra y desempleo. Las empresas llevarán un ritmo lento antes de poder acelerar al máximo de su producción. El ingenio, la innovación y las aproximaciones disruptivas, no solo el músculo financiero, se convertirán en los motores de la ventaja, permitiendo a las empresas más inteligentes operar cada vez a ritmos más acelerados. Para ello se deberán acondicionar las líneas de producción, a distanciamientos seguros entre sus trabajadores, se tendrán que implementar sistemas de monitoreo remoto, las líneas de servicio deberán ser transformadas y los controles limpieza en los lugares de trabajo se deberán incrementar ostensiblemente. Por ello, las decisiones que se tomen hoy serán fundamentales para la rapidez con la cual se reactiven las economías por lo que seguramente los gobiernos se verán en la encrucijada de respaldar instituciones robustas del sector financiero y las fuentes

Por su parte, el trabajo de las Juntas Directivas no será exclusivamente orientado a sobrellevar la tempestad, sino también a analizar y evaluar las perspectivas a largo plazo. El manejo de la crisis deberá enfocarse en el ajuste a tres tendencias. La primera, una muy rápida adaptación a nuevas tecnologías. El mundo esta sumido en un curso intensivo de comercio digital, pagos virtuales y teletrabajo. Segunda, las cadenas de suministro mundiales sufrirán grandes transformaciones debido a que la pandemia demostró su fragilidad. Tercera, las empresas buscarán mejores alternativas a su seguridad financiera, así como masas criticas de producción nacionales con fábricas altamente automatizadas. Las inversiones comerciales transfronterizas muy seguramente tendrán una fuerte caída durante el 2020. En resumen, las grandes firmas mundiales serán menos rentables pero de seguro más resilientes.

Así las cosas, tal como todas las crisis la calamidad generada por el Coronavirus será superada y con el paso del tiempo se desencadenará una nueva ola de energía empresarial, por lo que se requiere es seguir adelante viendo esta situación como un motor de cambio amparado en el compromiso de empresarios y sus empleados, así como en los procesos de transformación y creatividad. El motor de compromiso para, que a través de una fuerte autodisciplina, se alcance en medio de la tormenta el cumplimiento de los objetivos propuestos, el proceso de transformación para que las compañías se logren adaptar al contexto actual y el de creatividad como fuente de nuevas ideas que planteen soluciones innovadoras y disruptivas. Por lo que bien entendido este panorama, no actuar se constituye en estos tiempos, en el riesgo más peligroso.

Conclusión

Si puede haber algo seguro es que esta crisis dejará ver lo mejor de las personas, pero también transformará nuestro diario vivir en sociedad. Cuando la pandemia descienda y llegue a niveles controlables, los Gobiernos y las grandes empresas se fijarán en la fragilidad que presentaron los procesos de cadena logística y de suministros, así como en el papel crítico que jugó la Internet facilitando el trabajo remoto y virtual. Por lo que las nuevas formas de pensar y los esfuerzos innovadores se centrarán en buscar soluciones que garanticen cadenas de suministros resilientes, sistemas seguridad transversales y capacidades de ciber seguridad robustas que aseguren la protección de personas, información e infraestructuras.

“En medio de la noche oscura de la pandemia, poderosos reflectores de esperanza iluminan el futuro”

Andres Eduardo Sandoval LunaUna Aproximación al Efecto del COVID19 en la Dinámica Empresarial ∗

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.